Patricia
Marques tiene 48 años, es abogada, periodista y vive en Curitiba,
Brasil. Está casada y actualmente trabaja en la Justicia
Federal de su país. Aquí comparte lo que ha significado para ella
vivir con S.T.
Infancia
Tuve
un parto difícil. Cuando nacía yo estaba con el cordón umbilical
enrollado en el cuello y fue necesario usar “forceps”. Durante un
rápido momento no pude respirar. Mi padre, que es médico, estaba
asistiendo al parto y se quedó tan preocupado que más tarde no
quiso asistir al parto de mi hermana. Según un antiguo terapeuta
mío, yo no quería venir a esta existencia, no con este cuerpo.
Siempre
supe que era más pequeña que los otros niños. Por increíble que
parezca, desde muy temprano yo ya tenía preocupaciones en relación
al futuro. Me preguntaba: “¿Me voy a casar? “, ¿voy a conseguir
un empleo?”. Mis preocupaciones terminaron por ser tonterías, pues
encontré un gran amor y hoy soy funcionaria pública.
Era
una niña nerviosa, pero tenía la espontaneidad, la autenticidad que
todo niño tiene. Era extrovertida, siempre estaba cantando,
bailando.
Fui
diagnosticada con el síndrome de Turner cuando era niña. Las únicas
características que he asociado al síndrome son la baja estatura,
la infertilidad y los riñones en forma de herradura. Fui medicada,
pero pude usar la hormona de crecimiento cuando recién tenía 16
años. En la época crecí poco.
Siempre
me encantó leer y cuando tenía ocho años empecé a escribir
poesías y pequeños cuentos. Una de las cosas que más me gustaba
hacer era jugar al teatrito. Yo cantaba junto con los discos antiguos
de mis padres e inventaba novelitas musicales.
¡Por
supuesto que tenía brillo! Tuve tres novios de infancia. Uno me
pidió en matrimonio. En la época yo tenía ocho años y él fue a
hablar con mi padre, que respondió: “Si quieren casarse cuando
lleguen a ser adultos, yo los dejo”. Yo llegué a escribir una
carta para él en la que aceptaba.
No
todo fueron flores. En el jardín de infancia me colocaron en la
clase de los niños menores, por prejuicio, entonces mis padres
decidieron matricularme en otra escuela. Yo era una niña agitada y
quería jugar, entonces hacía las tareas mal para salir pronto,
entonces una profesora poco preparada le dijo a mi madre que yo tenía
problemas motores y ella se preocupó. Me hicieron un
electroencefalograma y los resultados fueron normales. Muchos
profesores no están aptos para tratar con los alumnos que tienen
algún problema.
Bueno,
las dificultades por las que pasé en la pre-escuela no dejaron
secuelas, al menos no al parecer. Después de pasar por la
adolescencia acabé perdiendo la espontaneidad, dejé de ser
exhibida. Tal vez porque terminé teniendo una noción del ridículo.
Tal vez porque mi autoestima estaba baja, pero eso pasó. Hoy estoy
mejor. Para adelante no es que se camina, verdad?
Texto
publicado no blog "Las Caras de Turner"
https://lascarasdeturner.wordpress.com/2018/01/11/patricia/

Nenhum comentário:
Postar um comentário